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José Gómez Freelance (JGF)

Creativo de vanguardia. IA generativa.

Voces en el Aire: Una Oda a las Notas de Voz

En esta era digital donde los pulgares han evolucionado más que cualquier otra parte del cuerpo humano, gracias a su incansable baile sobre las pantallas de los móviles, surge un fenómeno que está cambiando el panorama de la comunicación: las notas de voz. Esas pequeñas cápsulas de sonido que nos llegan a través de WhatsApp, Telegram y demás aplicaciones, son como pequeños regalos sonoros… o torturas auditivas, dependiendo de quién las envíe y, sobre todo, de cuánto duren.

Primero, hablemos de los «que no se callan ni debajo del agua», aquellos que, sin ninguna vergüenza, te envían notas de voz de más de tres minutos. Estos virtuosos de la charla no entienden de brevedad. Su mensaje podría resumirse en un simple «ok», pero ellos prefieren llevarte por un viaje auditivo, con introducción, nudo y desenlace, donde el clímax suele ser un ruido de fondo inidentificable.

Luego, están los «susurradores», esos que, por alguna razón, creen que enviar una nota de voz es un acto de espionaje. Hablan tan bajo que necesitas convertirte en un experto en lectura de labios… a través del oído. Escuchar sus mensajes es como intentar sintonizar una radio de otra galaxia.

No podemos olvidar a los «multitarea», esos seres que intentan hacer mil cosas mientras te envían una nota de voz. El resultado es una sinfonía de sonidos: niños llorando, perros ladrando, televisores a todo volumen y, en el mejor de los casos, una voz lejana intentando explicar algo que, a estas alturas, ya es imposible de entender.

Pero, ¿qué sería de nosotros sin los «nostálgicos del telégrafo»? Aquellos que envían 20 notas de voz de 5 segundos cada una. Cada mensaje es un «bip» corto o un «bip» largo. Descifrar lo que quieren decir es como intentar entender Morse sin haberlo estudiado nunca.

Y, por supuesto, están los «artistas del ruido de fondo», esos que no importa dónde estén, siempre logran capturar el sonido más extraño y desconcertante del ambiente. ¿Es eso una batidora? ¿Una colonia de murciélagos? ¿Una invasión alienígena? Nunca lo sabrás.

Las notas de voz han revolucionado la forma en que nos comunicamos, ofreciendo un lienzo sonoro para todo tipo de expresiones. Nos hacen reír, nos confunden, a veces nos desesperan, pero al final del día, ¿no es acaso esa mezcla de emociones lo que hace tan rica y variada nuestra comunicación humana? Así que la próxima vez que recibas una nota de voz, recuerda: detrás de ese icono de micrófono, hay todo un mundo de intenciones, emociones y, sí, también de ruidos inexplicables.

5 respuestas

  1. Avatar de Camila Gómez
    Camila Gómez

    ¡Qué artículo más divertido! Me he reído mucho porque es totalmente cierto lo de los ‘que no se callan ni debajo del agua’, tengo un amigo que nunca envía una nota de voz de menos de 5 minutos. 😂

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  2. Avatar de Juan Pérez
    Juan Pérez

    Interesante reflexión, aunque yo prefiero las notas de voz a escribir. Creo que son más personales y transmiten mejor el tono de lo que se quiere decir. Eso sí, nada de notas eternas, por favor 🙏

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  3. Avatar de Laura Martínez
    Laura Martínez

    No puedo estar más de acuerdo con lo de los ‘multitarea’. Cada vez que mi hermana me envía una nota, es como escuchar una telenovela de fondo. ¡Un poco de silencio no estaría mal!

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  4. Avatar de Miguel Ángel Rodríguez
    Miguel Ángel Rodríguez

    ¿Soy el único que se siente un poco viejo al preferir escribir mensajes en lugar de enviar audios? Pero este artículo me ha hecho ver el lado divertido de las notas de voz. ¡Buen trabajo! 👍

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  5. Avatar de Sofía Hernández
    Sofía Hernández

    ¡Totalmente identificada con los ‘nostálgicos del telégrafo’! Tengo una amiga que me envía un montón de audios cortos y siempre pierdo la cuenta de lo que me está diciendo. ¡Artículo muy entretenido!

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